Estadio

 

Ayer: Quintas

 

En el mismo lugar donde esta emplazado el field y se levantan las soberbias instalaciones actuales, hace años se observaba unos enormes batatales que cubrían toda la manzana comprendida por las calles Juramento, Villaroel, Juan Posse y Justo de la Vega y cuando el terreno fue cedido al club primero y donado luego, aprovechando las noches de luna y las linternas bendita de las estrellas, venían dirigentes, socios y jugadores provistos de palas, picos y azadas y entre charlas y charlas, canciones que van y vienen, se iba nivelando poco a poco los bordes, tapando los huellones y haciendo factible la idea de contar un día con una cancha para jugar al fútbol.

Ahora, de esa hazaña de tantos líricos, observamos como la habilidad y la paciencia del hombre, ubico sendas butacas de cementos, donde domingo a domingo puede seguirse con toda comodidad las alternativas de una jornada futbolísticas. Se encadeno la acción práctica de los dirigentes de ahora, con el sueño de esos visionarios de 1.923 o 1.924.

 

Hoy: Un Estadio

 

Atrás, cuando hombres y muchachos, agachados sobres herramientas de trabajo, cumplían la tarea generosa de igualar los desniveles del terreno y mirando lo que se hizo ahora, con una construcción que también esta hablando de desvelo, de ingentes afanes y del triunfo de generosas iniciativas, que han permitido darle al club el relieve y la importancia que este adquirió en el concepto deportivo de Tucumán, uno piensa; es el recuerdo de un lejano ayer, ligado a un magnifico presente.

 

 

El Estadio: una realidad

 

 

La tribuna oficial de calle Juan Pose, la popular de calle Juramento y los vestuarios quedaron inaugurados y bendecidos la tarde del 31 de marzo de 1.962.

Desde la misma noche de la fundación, desde el 15 de abril de 1.921, ya estaba en el corazón y en la mente de esos cuarentas y dos visionarios que suscribieron el acta de fundación, como una obsesión, como un verdadero deseo, lo del estadio propio, con tribunas amplias, con vestuarios cómodos y con muchas plateas.

Desde esa noche empezó a soñarse con el campo deportivo y fueron voluntades que se amontonaban año tras año, como reforzando una ambición, como remachando un deseo y dándole forma a un anhelo, a una esperanza que venia de lo mas intimo y que día a día parecía irse haciendo una realidad.

Pero esos sueños generosos estaban cobrando forma alguna en alguna parte, poco a poco, sin apresuramientos vanos, pero si con firmeza. Primero fue la concesión del solar, luego su limpieza y habilitación como modesto escenario par que la Nº 5 corriera a voluntad sobre un terreno que aguardaba la mano del hombre para irse puliendo, para mostrar la belleza de un verde incipiente y de una nivelación adecuada.

Mas tarde, como mensajero de una impaciencia que se contenía apenas llegaron en 1.938 los primeros vestuarios de material, modestos si, pero como representantes de un progreso que empezaba a hacerse presente y en seguida nomás, la cerca olímpica, como magnifico complemento de aquel otro esfuerzo.

Eran como jalones que estaban invitando a una acción mas enérgica y aun cuando esta tardo un poco, como buscando fortificarse para que su acción fuera mas efectiva, invadió a Villa 9 de Julio como clarinadas de una buena nueva y el aire se lleno como de un mensaje de fe.

Nuevas voluntades iban apareciendo al paso de los años, como para mantener latente tantas ilusiones que se amontonaban a la vera de los caminos y de los mismos recuerdos.

Los planes eran ambiciosos, quizás demasiado, pero estaba presente el recuerdo y la realidad de lo que habían hecho otros y día a día, semana a semana y años tras año, estaban uniéndose los sueños de unos, los esfuerzos de muchos y la voluntad y el tesón de todos, para diseñarse un panorama cargado de posibilidades.

Así llego un esfuerzo audaz, con mucho de epopéyico, en una corazonada que no es patrimonio de todos, se dio el paso decisivo y donde hace años se enseñoreaban los batatales y los chacrales le hacían coro, empezó a levantarse una  mole  de cemento y a ir mostrando paso a paso lo que puede el esfuerzo y la voluntad del hombre, cuando se lo pone al servicio de una causa y de un ideal tal noble como es el deportivo.

Ahí estaba mostrando su majestuosidad la tribuna oficial, la amplitud de los tendidos populares, los vestuarios amplios y cómodos, el salón de secretaria, el gimnasio de básquetbol y como digno complemento y broche de oro, ofrecen su prestancia las 302 butacas de cemento.

Cuando en marzo de 1.962 fueron inauguradas oficialmente y bendecidas las instalaciones del estadio de Sportivo Alfredo Guzmán, la capacidad de la tribuna oficial de calle Juan Posse era de 1.566 personas y la popular de calle Juramento de 2.259, calculándose en esa época el costo de ambas en ocho millones de pesos. En 1.968 quedo inaugurado las plateas y en 1.970 la ampliación de la tribuna popular, de manera que ahora, bajo un estimación técnica, la capacidad del estadio “Juliano” es para 7.155 espectadores. La tribuna oficial lleva el nombre  de Antonio Palazzo, mientras que el sector de plateas se denomina Luís Rivero.

 

 

Fuente: Libro Bodas de Oro

 

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